Un Gran Proceso
Se siente nostalgia al estar en las últimas semanas de estudio en esta institución, un lugar en donde viví, comí, dormí, lloré, reí, un lugar que me acogió durante 12 años de mi vida, más de la mitad de esta, pero sobre todo un lugar en el que aprendí demasiado y no solo intelectualmente sino espiritual y emocionalmente, pues la institución es un lugar acogedor en donde tratan de que te sientas como en casa y aprendas valores, que te conviertas en una ´´buena cristiana y honesta ciudadana´´, viendo también que no se ve una actitud ofensiva contra las personas de otras religiones, evidenciando un ambiente de respeto.
Las personas que he conocido en el transcurso de mi vida escolar han sido maravillosas, desde las estudiantes hasta los profesores, y algunos directivos, puedo rescatar el valor de familia que se evidencia en muchos de ellos, pues no todo es información y números, sino que también hay que recordar que cada persona tiene y es un universo, todos tienen altas y bajas, en algunas ocasiones dificultades muy duras de manejar que impiden el buen funcionamiento de la persona en el ámbito de trabajo, por eso no solo hay que juzgar, sino también tratar de ayudar y entender.
Este lugar y sus personas me van a marcar a lo largo de mi vida, es una etapa que estoy dejando atrás, una etapa maravillosa y llena de magia, pues son experiencias que nunca voy a volver a vivir, o no de la misma manera, por eso en este momento me siento agradecida por todo lo que he pasado y me voy de esta institución muy agradecida por tantas enseñanzas que me dio para la Universidad, pero sobre todo para la vida.

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